miércoles, 26 de marzo de 2008

15 minutos

Casi siempre tardo 15 minutos en asimilar que era el despertador lo que había jodido mi estupendo sueño y devuelto al planeta tierra. Si supiera arameo, sería el momento en que soltaría algún tipo de blasfemia con la cabeza modo avestruz ON entre la almohada. Me encanta ese momento en que haces el ejercicio mental de priorizar actividades matutinas y descartar sin pudor ninguno la que implique no poder disfrutar 5 minutos más de la edredón-dependencia.

Entre semana al despertar, siempre tengo un pensamiento conmovedor hacia mi antaño repudiado uniforme del cole -claramente estuvo cronológicamente mal ubicado en mi vida-. Agua fría en la cara, hidratante y dientes limpios me hacen reconocer que con esa pinta de vampiro electrocutado no llegaré muy lejos sin tener que poner en practica mi último curso de reanimación cardio-respiratoria con el primer viandante que me visualice pero no hay mal que no arregle un buen cóctel antiojeras-colorete-gloss [Osea!]. Si haciendo malabarismos con los minutos, entre yo y el portazo se cruza un colacao express, la barrita de "ganas de empezar el día" se recarga hasta el punto de arrepentirme de haber invocado a mi horripilante uniforme.

Adoro ir andando al trabajo. Pisar las aceras recién mojadas con los primeros rayos de sol. Sonrisa. Buenos días.

5 comentarios:

Charlie dijo...

"Vampiro electrocutado" XDDDDD

Lo de ir andando al curro es claramente una ventaja doble. Primero, evitas tensiones de tráfico y los programas de encabronamiento radiofónicos (o las bromas ridículas por teléfono en su defecto). Segundo, ese paseíto te despeja y te activa el organismo...

Claro que arrieritos somos, cuando te toque andar con 85 grados en verano, ya veremos... ;)

Debster dijo...

Que suerte poder ir al trabajo andando ... :D es mi sueño!

Camiseta a rayas dijo...

Yo también voy al trabajo andando, aunque a veces si veo que no me da tiempo me cojo un taxi xDD

ODIO madrugar!! me entran ganas de llorar y todo, en serio, lo paso fatal, todos los días que suena el despertador mi mente se imagina esgrimiendo alguna excusa para no ir a trabajar, pero me da demasiada pereza pensar a esas horas así se queda en una ilusión. Luego las siestas que me pego son legendarias, si puedo.

P.D: No podía firmarte en el post anterior, pero me he partido con lo de los dulces originalmente autóctonos jajajajajjajaja me parecen todos iguales, no me gustan mucho, ninguno lleva chocolate!

Yogur dijo...

Yo soy muy dormilón, de hecho tengo la teoría que mi estado natural es el del sueño, el problema es que mis ocupaciones y la vida diaria se han interpuesto en el camino así que lo llevo como buenamente puedo XD

Un saludo! ;P

Camiseta a rayas dijo...

Actualiceeeeeee
:)